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PERSONAS COLIBRÍS

Los colibrís me fascinan. Su pico, sus colores, su manera de volar. Lo mismo me ocurre con algunas personas, me fascinan. Me fascina su personalidad y eso que algunas de ellas, me caen horrorosamente mal.
Sin embargo, hay algo en esas personas que me hechiza, que me atrae misteriosa e irresistiblemente aunque su impacto en mí, me haga mal. (por cierto, fascinar viene del latín fascinare, que significa hechizar…)
Antes no tenía ni idea de porqué me sucedía esto y como era habitual, mi diálogo interno me atizaba por ser una mindundi que se dejaba influenciar. Obviamente esto me frustraba y me hacía perder autoestima, y quizás por eso, solía ponerme al servicio de los demás, especialmente de algunas personalidades en particular.
Un día, -años ha y experiencias x de por medio- tuve uno de #mismomentosaha gracias a un libro que llegó a mí por cAUsalidad. En él se hablaba del eneagrama y de los distintos tipos de personalidad y ahí me di cuenta que ¡Hostias! esas personas ‘hechiceras’ eran los polos opuestos (y a la vez complementarios) a mi propia personalidad. Y no sólo eso, sino que había patrones de conducta que yo repetía con ellas, di-fe-ren-cia-da-men-te. Siempre tanto para bien, como para mal.
El caso y resumiendo es que de repente, tenía en mis manos un mapa de mi misma, de las conductas que me hacían brillar y me acercaban a mi esencia, de las que me oscurecían y reforzaban esa personalidad y de cuál era la clave para encontrar el equilibrio ideal. 
La verdad que como un primer paso en ese recorrido hacia la esencia individual, el eneagrama es una herramienta fantástica. Conocer tu personalidad no solo te libera de los hechizos que otras personalidades generan en ti sino que te ayuda a recuperar tu poder personal y te permite ser más auténtica, más REAL.
Porque aunque no te lo creas, tú eres tu E S E N C I A, no tu personalidad.

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