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cómo reeducar tu cerebro para cambiar tu manera de pensar.

PRE-TEXTO (el origen y el porqué de este artículo)

Oye, ¿Alguna vez has sido capaz de controlar tus pensamientos? 
Esta pregunta te la hacía unos días atrás en un pie de foto en instagram, y como no sé si me leíste, te lo pregunto de nuevo. No te pregunto si lo has intentado -que ya sé que sí y que compartimos carné en el club del intento y la frustración- sino si lo has conseguido.
Si has salido victoriosa en ese intento. Te lo pregunto porque YO NO.
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Es muy curioso ver cómo la mayoría derrochamos toneladas ingentes de energía en querer controlar algo que es IN-controlable. Como el movimiento de un barquito en el mar en pleno oleaje.
Y más curioso todavía es ver cómo este esfuerzo no es general, sino específico. Me explico: ¿Conoces a alguien que dedique su tiempo a controlar el flujo sanguíneo que bombea su miocardio? ¿O la cantidad de jugo gástrico que segregan sus intestinos? ¿O incluso en la proporción de cera que rezuman sus oídos?
Imagino que NO (aunque supongo que sí, que alguien habrá)
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Entonces, ¿Por qué ponemos tanto empeño en refrenar, amansar y domar nuestros pensamientos? El cerebro piensa y ESA es su función: generar ideas y pensamientos. Y no se puede parar, a no ser que te mueras. Así que por favor, NO TE GASTES. No hagas esfuerzos en balde, no malgastes ni un minuto más en querer CONTROLAR algo que es perfecta y salvajemente incontrolable. De hecho, ese es el motivo por el cual a mucha gente ‘no le funciona’ la meditación, pero eso es otro tema a parte.
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Por lo tanto NO, siento decirte que no hay forma humana de controlar a tu hardware. NO puedes domarlo, ni domesticarlo ni someterlo para que sea un cerebro ‘bueno’ y molón. Lo que sí puedes hacer, es darle una nueva educación. Es decir, puedes reeducarlo para que lograr una nueva manera de pensar que te permita ser más conscientes y colaborar en el tipo de realidad que quieres co-crear. 

La fórmula para hacerlo la tienes como respuesta al artículo mensual, en formato audio y en formato texto, por si quieres leerme o por si me prefieres escuchar. Es un audio de unos 20’ en el que te hablo sobre cómo reeducar tu cerebro, o mejor dicho, cómo reeducar tu sistema de pensamiento. Te explico qué es y cómo se genera un pensamiento y cómo funciona el mecanismo por el cual pensamos tal y como pensamos.
Muy bestia.
Ojalá te guste. He puesto mucho empeño en hacer comprensible algo tan abstracto. 
Yo pa’mí -que me he escuchado un par de veces- SÍ, lo explico claro y ameno, ahora será que te parezca lo mismo, aunque como verás al terminar el artículo, nada es lo que piensas…. :)


Dale, que me sale la vena ‘la reina del misterio’ y me empiezo a enrollar de más, si te apetece saber por qué piensas cómo piensas y cómo hacer para cambiar esa manera de pensar… sigue leyendo y ya está!

H O L A. En este artículo vas a descubrir cómo funciona tu sistema de pensamiento y sobre todo y lo más interesante, cómo reeducarlo para empezar a generar un nuevo modelo de realidad, mucho más consciente.

Verás, todas las personas percibimos la realidad de esta manera:
pensamiento → emoción → acción → resultados

El problema actual es que casi nadie se da cuenta que la frase ‘somos co-creadores de nuestra realidad’ es cierta. Lo hacemos todo el tiempo solo que inconscientemente. Es decir, sin ser conscientes, repetimos una y otra vez un mecanismo que es el que da forma a la realidad que nos acontece.
Esto significa que en función de un determinado pensamiento yo tendré una determinada acción que se materializará en acciones determinadas y que darán una serie de resultados concretos.
Esto lo hace mi cerebro, el tuyo y el de cualquiera. Absolutamente todos los cerebros humanos generan su realidad a través de este modelo.
Visto esto, a modo de introducción, empecemos por el principio yendo a lo más básico y hagámoslo definiendo qué es un pensamiento, así podremos seguir después con el funcionamiento de nuestro sistema de pensamiento para acto seguido explicar cómo cambiar nuestra manera de pensar de una vez por todas y sin que haya vuelta atrás.

Para todo esto puedes optar por la versión audio o la versión clásica (en formato texto)
Lo único que quiero pedirte es que si cuando termines de leer/escuchar, consideras que el contenido es bueno y está bien trabajado… Que me eches una mano compartiéndolo en tus redes sociales MUCHAS GRACIAS por adelantado.
Ojalá lo dis-frutes :)

Como reeducar a tu mente y cambiar tu manera de pensar

por Èlia | CONTENIDO SALVAJE

¿Qué es un pensamiento?

Un pensamiento no es más que energía que circula por mis redes neuronales bajo la forma de señal electroquímica.  A su vez, esta señal es transformada químicamente de forma y manera que pasa al torrente sanguíneo en forma de emoción. Ahí es cuando pasamos de ‘lo que pienso’ a ‘lo que siento’. ¿Sí? Es decir, un pensamiento y una emoción son la misma energía, pero en diferentes formatos. Una vez ese pensamiento se ha transformado en emoción, el siguiente paso es manifestarlo en forma de acción. Una acción puede ser una decisión, una frase, un gesto.. Y según actuemos, es que obtendremos unos u otros resultados. ¿Se ve la secuencia verdad? Vale, pues con esto quiero mostrarte que esos resultados, o sea la realidad que te rodea, es la manifestación de esa energía primaria llamada pensamiento. Es la misma energía, solo que manifestada de forma diferente.
Sí? Buenísimo, pues después de esta mini intro, entremos en materia.

Cómo funciona mi sistema de pensamientos.

Vale, antes de explicarte esto déjame que te diga algo: Del mismo modo que no puedes cambiar el porcentaje de impurezas que filtra tu hígado por litro de sangre ni la cantidad de oxígeno o de sangre que bombea tu corazón con cada latido… Tampoco puedes cambiar el hecho que tu cerebro genere constantemente ideas y pensamientos.
Es decir, pensar es un acto inherente al ser humano, solo que al no ser nosotros conscientes de ello, dejamos que el mecanismo funcione en un segundo plano -lo mismo que el resto de órganos- sin darnos cuenta que a diferencia del resto de órganos, podemos customizar la manera de funcionar de nuestro cerebro. Podemos reeducarlo, sobre todo y principalmente porque la educación primaria que recibió fue muy mediocre, su rendimiento está muy a medio gas y por lo tanto hay un potencial bestial por explotar.
Verás, según la neurociencia, en nuestro hemisferio izquierdo se encuentra un módulo que   se llama ‘el intérprete’ y que es el que se encarga de definir nuestra realidad.
Fíjate que el nombre ‘intérprete’ ya te dice muchas cosas y es que lo que hace este recurso de nuestro cerebro es que interpreta -ni más ni menos- cualquier suceso que se esté produciendose a nuestro alrededor o en nosotros mismos, en base a nuestra manera de pensar.
Y nuestra manera de pensar no es más que la suma de mi educación, o domesticación, mis experiencias pasadas, mis ideas sobre el futuro y ya. Es decir, es una ‘interpretación de’ la realidad, NO LA realidad.
Es una propuesta cerebral. No es un hecho, es una percepción, la mía sí, pero sólo una interpretación, una percepción, una propuesta…
Y sí, soy consciente que esto escuece porque nos toca directamente al ego, porque tenemos la tendencia a creer que lo que veo y pienso es así tal cual, creemos que Fulanita es tal y como yo la interpreto y que los demás me interpretan a mí del mismo modo que yo lo hago conmigo mismo. Y no. Como puedes ver, esa interpretación NO es la realidad sino un reflejo de MI manera de pensar. Lo mismo ocurre contigo y con el resto de la humanidad.

Nuestro cerebro para poder dar una explicación de lo que nuestros sentidos están percibiendo a cada momento y hacer comprensible el mundo que nos rodea, lo que hace es generarnos propuestas.
Nos propone pensamientos tooooodo el tiempo, a cada instante. Solo que ni tan siquiera nos damos cuenta de esto, y no porque seamos tontos sino porque desconocemos la existencia este mecanismo e Ignoramos su funcionamiento. Si lo hiciéramos, no tendríamos la mitad de problemas que tenemos porque seríamos capaces de discernir y discriminar pensamientos útiles de pensamientos inútiles.
Y por lo general, cualquier propuesta que nos genere malestar, tensión o descentramiento… es un pensamiento inútil.

Algo interesante también a tener en cuenta es que la manera de pensar que tiene nuestro cerebro es asociativa, no creativa. Es decir, creemos que somos nosotros quienes pensamos esto o lo otro sobre esto o aquello pero en verdad lo que hace nuestro sistema de pensamiento es es asociar ideas aprehendidas en relación a ese objeto y/o persona y extraer una conclusión sobre ellas.
Por ejemplo: Me presentan a una chica que tiene una cara simpática y así de entrada y aún sin haber cruzado palabra, parece que me cae bien. Sin embargo al introducirme a esa persona me dicen que se llama Esther, justo como la tipa que me crucé el otro día en la verdulería y se me coló y me peleé con ella porque nosequé y… jummmm, ahí ésta Esther de ahora ya no me parece tan simpática. De hecho no sé porqué pero le tengo un poquito de tirria…
Voilà. Así es como mi mente genera automáticamente un pensamiento asociativo que directamente y sin cuestionamiento alguno paso a creerme por el simple hecho que lo he pensado YO. Y sí, el ejemplo es muy tonto, pero es que lo hacemos con TODO, TODO el tiempo sin tan siquiera darnos cuenta.

Pero a lo que iba: asociamos para ahorrar energía. Es decir, cuando creo una idea mental acerca de algo me permite ahorrar tiempo, esfuerzo y espacio para interpretar la realidad. Y eso es muy útil a nivel ahorre energético, pero a nivel de conciencia es hacer un uso muy parcial del potencial que tiene nuestro mecanismo de pensamiento.
Quiero compartirte otro ejemplo más, este en forma de experimento que si no recuerdo mal se lo oí a David del Rosario, un científico español y decía que una vez en una escuela del Reino Unido hicieron un experimento con dos grupos de niños, unos británicos y otros españoles. Pues bien, se los llevaron a un parque para que dibujaran ese día hermoso y soleado que estaba haciendo en Londres. Los niños españoles pintaron un sol amarillo, lindo y esplendoroso mientra que los niños ingleses pintaron todos un día lluvioso con un sol medio borroso… Viste? Eso es porque no pintamos lo que vemos, sino la idea mental que tenemos sobre eso. Ahora, extrapolemos esto a nosotros mismos en CUALQUIER situación y ahí cobrará pleno sentido la famosa frase de no vemos el mundo como es, sino como somos. 
Entonces, visto esto podemos empezar a ver que en verdad, NO nos relacionamos realmente con nuestra pareja o nuestros amigos o con quien o lo que sea sino con la idea mental que tenemos de ellos o de cualquier otra cosa concreta. Esa imagen es una idea que se ha ido forjando con los años en base a nuestro pasado pero nos perdemos el instante presente porque no estamos viendo lo que hay delante sino lo que nuestro filtro nos muestra en nuestro campo mental.
El campo mental es un espacio donde podemos ver nuestras propias imágenes mentales, y al mirarlas, podemos darnos cuenta de que hay unos patrones y unas preferencias que son las que nos llevan a pensar-sentir-actuar así o asá, pero sobre todo, a pensar de una determinada manera. 

Y esto es MUY LOCO porque cuando te pones a mirar esto, vas viendo las capas y capas que hay hasta llegar a esos patrones o preferencias que me hacen pensar tal como pienso.
Como esto puede sonar un poco abstracto, lo muestro con un ejemplo propio de algo reciente que he visto en mí.
Vale, como sabéis, o por sino, a principios de septiembre lancé unas cartas oráculos, sí? Se llaman Cartas Salvajes y aprovecho para hacerles un poco de promo… JAJAJA, Es broma. Vale, entonces, cuando empecé a pensar en el lanzamiento de las cartas no paraba de pensar lo guay que era poder lanzar estas cartas y con qué facilidad y fluidez se había dado todo el proceso… Xènia me escribió, me propuso canalizar mis propias cartas y yo por intuición y porque tengo un don para materializar cosas, dije que sí porque me emociona pensar que puede ser algo muy interesante a compartir y de repente, ahí surge un pensamiento un poquito más profundo que dice… espero que les guste, porque claro, a mí me encantan, pero capaz que a los demás no… Y tachán, ahí surge otro nivel más de pensamiento, uno un pelín más profundo todavía, el pensamiento de buah, para que me meto yo en estos tinglaos… Con lo jodido que es crear producto físico y blablablabla
Sí?
Y ahí, justo detrás de ese pensamiento es que llego al pensamiento raíz, que es: tengo miedo. Prefiero que salga bien a que salga mal. Prefiero el éxito al fracaso.

WOW. ¿Viste esto? Pues bien, a ESTO  se le llama: VER NUESTRAS PREFERENCIAS. El origen de nuestros pensamientos. Y esto es un súper poder que sólo tenemos los seres humanos y que desgraciadamente no aprovechamos lo suficiente. 

Pero precisamente de eso se trata, de ver nuestros pensamientos y empezar a tirar del hilo, e ir viendo los distintos niveles de pensamiento hasta llegar a la raíz y ver la preferencia. Cuando ves tu preferencia, te sitúas en el inicio del camino a andar para transformar esa manera de pensar.
Y si te fijas, la mayoría de nuestras preferencias siempre llevan la palabra MIEDO asociada y ojo, no son ni buenas ni malas, solo que gastamos mucha energía en tratar de evitar aquellas cosas que no son de nuestra preferencia. Y eso genera mucho dolor y mucho sufrimiento. Y duele porque NO confiamos. Por eso siempre pensamos lo mismo. Porque somos pocos flexibles a la hora de dar el brazo a torcer en nuestras preferencias. Pero eso y como vengo diciendo desde hace un rato: eso es porque no lo sabemos. No somos conscientes de ellas, por eso no somos capaces de verlas y de darnos cuenta que nuestras interpretaciones de la realidad son el fruto de nuestro mecanismo de pensamiento que usa los pensamientos más utilizados para poder hacer frente a esa situación.
De ahí la tendencia también al auto engaño. A ser poco honestos con nosotros mismos. A darnos una explicación, aunque sea falsa, para poder explicar cualquier hecho. No somos capaces de ver que nuestra ignorancia sobre una circunstancia, un tema o un evento que sucede en un instante, nos da la posibilidad de descubrirnos a nosotros mismos. El NO SÉ es una puerta a un universo desconocido, nuevo y distinto. Pero nuestra tendencia a querer saberlo todo de antemano, por ese miedo precisamente a lo desconocido, hace que inconscientemente nuestro cerebro nos dé una respuesta basándose en las experiencias y conocimientos que alberga en su memoria sin olvido. Y aquellas respuestas más cercanas, repito, por falsas que éstas sean, serán las que nuestro cerebro nos ofrecerá instantáneamente con el fin de poder interpretar lo que estamos aconteciendo en ese momento.

Por eso es importante y necesario conocer cómo funciona nuestro organismo. Para poder ser honestas con nosotras mismas. No con los demás, CON NOSOTRAS MISMAS. Y esto, ojo, no es una carga sino que nos proporciona una libertad brutal.
Démonos cuenta cómo ESTO nos da la libertad de elegir lo que cada una de nosotras pensamos. Es decir, la libertad de elegir mis pensamientos. Y poder hacerlo gracias a que conozco mi propio mecanismo de pensamiento. Poder ver los propios pensamientos de uno es ORO. Es el UMBRAL, el KM 0 para poder empezar a cambiar nuestra manera de pensar.
Para eso necesitas ser honesta. Y humilde. Porque puedes ser honesta, verlo y dejar que tu ego te pase por encima o ser honesta, verlo y tener la valentía suficiente para ser humilde y reconocer que tienes miedo a lo desconocido pero que estás dispuesta a hacer el intento.
El intento empieza por comenzar a ver tus pensamientos. Una vez puedes verlos, puedes comenzar a cambiar.

Entonces…

¿Cómo cambiar tus pensamientos?

Vale, es un título trampa porque ya hemos dicho que NO podemos cambiar nuestros pensamientos pero sí que podemos remodelar nuestro sistema de pensamientos.

Entonces, hemos dicho que el cerebro, nuestro intérprete, nos hace propuestas todo el tiempo, sí? Interpretaciones de la realidad que nos rodea y que se da a cada momento. Estas propuestas están basadas en nuestro pasado, futuro y un poquito genético, pero sobre todo en la frecuencia de uso de mis pensamientos.
Si por ejemplo un día me empacho con sandía, mi cerebro asociará sandía con malestar, así que la próxima vez que vaya al súper y mi cerebro vea una sandía, me propondrá un pensamiento de malestar. Si yo lo doy por bueno y lo uso, mi cerebro creerá que es útil para mí, así que la próxima vez que vuelva a ver una sandía, mi cerebro me volverá a proponer ese mismo pensamiento y cuanto más YO lo use, más útil le parecerá a nuestro cerebro. 

Es como si a cada uso, le fuéramos dando más y más cuerpo hasta que lo solidificamos y lo convertimos en un hecho inamovible por el resto de los tiempos. De ahí salen afirmaciones tan falsas y categóricas como por ejemplo: Soy alérgico a la sandía. Y esto, que parece una chorrada, lo hacemos constantemente con todo lo que nos sucede. Usamos permanentemente nuestras heridas, traumas, sufrimientos, limitaciones en cada una de nuestras relaciones, en nuestros proyectos, trabajos, amistades, hobbies…para perpetuar un tipo de pensamiento, una manera de sentir y un modo de actuar y poder así, reforzar esa falsa idea de YO SOY ASÍ.
Y como ves, esa afirmación de cierta no tiene ná.  Y ojo, no es algo que hagamos con malicia o maldad hacia nosotros mismos, es solo ignorancia e inconsciencia. Desconocemos nuestro organismo y su funcionamiento.
Pero una vez ponemos luz, como lo estamos haciendo ahora podemos empezar a tomar conciencia y a actuar en consecuencia.
En este caso, la onda sería preguntarse en qué momento la sandía empezó a sentarme tan mal como para que yo haya perpetuado un eterno rechazo o qué pasaría si probara un trozo de sandía ahora y si tiro bien del hilo y soy honesta conmigo llegaré al día que mi abuela me dijo que dejara de comer sandía caliente que me iba a doler la tripa, no le hice caso, me empaché y NUNCA más volví a comer sandía, limitándome desde entonces.
Espero que aunque simple, se entienda bien la analogía. Ya te digo que es aplicable a cualquier aspecto de tu día a día.

A donde voy es que este hecho, este poder ver en el mismo momento que ocurre el pensamiento que te brinda tu cerebro, te permite elegir si es útil o no para la situación y te da la posibilidad de vivir esa experiencia de una manera distinta a la habitual.
Quizás esta vez decidas no creerte tu propio pensamiento y llevarte ni que sea un cuarto de sandía a casa para probar si es verdad que la sandía te cae mal, y ahí verás que has estado años sin comer esa fruta que tanto te gustaba porque CREÍAS Y PENSABAS algo que no era verdad.
Ya sé que esto es muy loco porque por lo general no vamos por la vida mirando nuestros pensamientos, pero si lo hiciéramos, nos ahorraríamos mucho sufrimiento inútil y podríamos vivir con más tranquilidad y sosiego mental. Puede parecer que ver nuestros pensamientos es muy difícil, sobre todo en la sociedad en la que vivimos que vamos todo el día con el piloto automático y a un ritmo frenético pero mira, una manera muy simple para poder pillar pensamientos es a través de las emociones.
Te recuerdo que las emociones son ese impulso electromagnético llamado pensamiento, manifestándose de otro modo diferente.
Entonces, cuando sientas emociones molestas, párate y fíjate qué te está provocando esa emoción, y si somos honestos podemos empezar a ver el pensamiento asociado que hay detrás y toda la cadena de pensamientos que vienen con él. Ahí, en ese punto es cuando sopeso si ese pensamiento me es útil para el momento que estoy viviendo o no. ¿Me aporta? ¿Me suma? Si es que no… no me sirve. Ahí le puedo decir a mi cerebro que ese pensamiento no me es útil. Y mi cerebro toma nota. Y no solo eso, sino que da pie a que hagamos un uso creativo.
Y por creativo me refiero a que sí o sí, si rechazamos ese pensamiento, nuestro cerebro tendrá que crear un nuevo pensamiento, ganando así en flexibilidad mental, o sea, en neuroplasticidad. Si siempre usamos los mismos pensamientos, las mismas autopistas, siempre llegaremos a los mismos sitios, pero si empezamos a usar rutas alternativas, por seguro que obtendremos resultados diferentes y llegaremos a lugares distintos.

Como ves se trata de un ejercicio realmente muy sencillo, solo hay que estar atento y practicar. Es como una especie de gimnasia mental que se puede aplicar en cualquier momento, para que a la larga se pueda aplicar a CADA momento.
Ese es el fin de la reeducación de nuestro cerebro. Habilitar una nueva manera de pensar. Distinta al menos a la habitual en la que todo se da por hecho y no pensamos nada nuevo, simplemente asociamos a pensamientos viejos y juzgamos en base al pasado, perdiéndonos la experiencia es este momento. El presente.
Cuando le dices a tu cerebro que ese pensamiento no te sirve, o que es una mierda, o que no te lo proponga más, lo que estamos haciendo realmente es reeducarlo conscientemente porque estamos pensando conscientemente. Estamos viendo nuestros pensamientos por lo tanto, en ese momento, el piloto automático se apaga y podemos actuar manualmente.

Dicho de otra manera y con esto termino:

Conocer nuestro mecanismo de pensamiento es importante porque nos permite saber cómo funciona el sistema, poder actuar en consecuencia y descubrir que tenemos la posibilidad de reeducar nuestro cerebro y nuestra manera de pensar. Una manera de pensar nueva que nos permite ser más conscientes y colaborar en el tipo de realidad que queremos co-crear.

Nuestro cerebro ha estado esperando toda su vida este momento. El día que lo empecemos a usar de forma correcta. Puedes empezar a hacerlo ahora, cuando termines de leerme. No sin antes y POR FAVOR, si has llegado hasta aquí, me encantará leerte. Sí, yo  ti. Es muy loco esto de escribir y no saber lo que el otro (tú en este caso) siente.
Give me feedback baby :)
Muchas gracias, seguimos en breve.
Un abrazo,
Èlia

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